A Dios y la Muerte

¿Quién puede cubrir su hueco en la vida
creado por la egoísta y transcendental Muerte?
¿Qué Dios ordena una acción tan trágica?
Abuso de poder disfrazado de mala suerte.

Ya el futuro será un constante otoño.
En nuestros recuerdos vivirá tu rostro.
Has desenmascarado a este dirigente loco,
acompañado de secuaces monstruosos.

Sé que nada evita el común desenlace
que siempre se muestra cruel, asfixiante.
Sé que solo tú lo reviertes cuando te conviene.

Te llevas un regalo que no te mereces.
Dudo de que existas, pero sí, eres culpable.
Alguien llena su vacío con nuestros ángeles.

Te llevaste también mis buenas palabras.

Te prefiero a ti

Te prefiero a ti, aunque no me des nada
porque contigo lo tengo todo.

Te prefiero a ti, aunque no llegue el alba
porque contigo pasaré la noche.

Te prefiero a ti pese algún reproche
a veces duros, a veces certeros.

Te prefiero a ti porque me colmas de besos
cuando tú quieres, cuando yo quiero.

Te prefiero a ti callada bajo la manta,
rebosando la casa desde el sofá de la sala.

Te prefiero a ti, cálida, humilde y serena
porque derrites mi hielo, imprescindible y me calmas.

Te prefiero a ti porque te ofrecí mi alma,
mi vida y la luna, por supuesto,
rechazándolo todo por mirarme a los ojos
y ver en ellos, dependientes, tu reflejo.

Te prefiero a ti porque no sé qué decir
y sin embargo te acercas cada vez más a mí.

Te prefiero a ti porque conviertes en primavera
mi melancólico otoño y el invierno no hiela.

Te prefiero a ti porque te veo muy feliz,
llena de posibilidades y te quedas aquí.

Te prefiero a ti, mi amor, siempre a ti.