Dragones de Stygia: Antología de relatos II

Disponible en Amazon.

Quiero compartir con todos vosotros esta magnífica obra realizada de puño y tecla por dieciséis escritores de literatura independiente de género fantástico, entre los que yo me incluyo y que hará las delicias de cualquiera que busque acción, aventuras, suspense, terror, locura y un sin fin de emociones. Todo ello condensado en dieciséis relatos fantásticos.

Historias sorprendentes y muy entretenidas que te conmoverán. No lo dudes.

RC: Cadena parte 3. Ekain (2018)

Me gustaría presentarme, pero no va a ser posible, por lo menos por ahora.

Quiero seguir con la cadena de mensajes iniciada por Iker Gauss, ingeniero desaparecido junto a su mujer y personas cercanas. A mi parecer se está obrando muy mal con este asunto en el que claramente se han saltado a la torera los derechos de los ciudadanos. Es todo demasiado turbio. No hablo de un hecho ocurrido en un país tercermundista alejado de España, hablo de sucesos que transcurren en La Rioja y en Euskadi, hasta donde yo sé.

Conozco a un trabajador de una empresa de seguridad privada que sustituía a un compañero, habitual asignado a la vigilancia de las cuevas de Ekain en Zestoa, Gipuzkoa. Son cuevas con pinturas rupestres espectaculares que forman parte del Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde hace tiempo. Él me contó lo que ahora mismo relato.

Ese día en cuestión aparentemente todo iba como la seda. Empezó una nueva ronda relajado sin pensar en nada. Tenía que revisar una zona donde había material muy caro para escaneo y fotografía. Estaban en la segunda fase de una digitalización del contenido de las cuevas para el deleite de todo el mundo. Ya habían colgado varias fotos y la gente podía disfrutar del interior de las enormes cavernas mediante su navegador favorito. La calidad de esas fotografías es espectacular. Todavía se pueden ver.

Cuando pasó por la zona un ruido llamó su atención. Se trataba de un disparador de fotos de una cámara réflex. El lugar debería estar vacío. Se imaginó que algún currela estaría metiendo horas y decidió ir a llamarle la atención, su hora de retirada repercutía en la salida del colega. Al verle aparecer el individuo guardó su máquina y salió corriendo del lugar. En ese momento se inició una tremenda persecución en la que el vigilante, pasado bastante de peso, dijo darlo todo por atrapar al ladrón. Estaba seguro de que se trataba de alguien que se llevaba alguna de las máquinas de fotografía. En la carrera se cayó y rompió su radio además de parte de su uniforme. En resumen, el fugitivo se le escapó y tuvo una bronca tremenda por romper material de la empresa incluso por el uniforme, que ya tenía más de cinco años. El jefe no se creía nada de lo que le contaba ya que no había desaparecido nada, no había registros en vídeo ni huellas por la zona. Ya había tenido algún encontronazo con él a causa de su dejadez y su baja forma física.

Después de varias cañas y de ver como la Real casi volvía a perder en la segunda parte, cuando iba ganando por dos goles de diferencia, me empezó a contar lo sucedido. Despotricó sobre el jefe y la baja estima que le profesaba. “Ese cabrón piensa que me caí sobre la radio sin más. Él sí que es un puto torpe”, me decía caliente por la cebada fermentada. Me divertía toda la historia y empecé a interrogarle sobre cómo era el presunto ladrón. Al final de la noche descubrimos que llevaba coleta, grandes entradas, una cazadora de cuero y un tatuaje en el cuello con unos y ceros. Estos dígitos se repetían como si fueran algo significativo en varias líneas. He de reconocer que mi colega tenía cierto don para fijarse en detalles importantes y que yo, con algo de alcohol en el cuerpo podía parecer la sombra de Jessica Fletcher.

Todo quedó en una simple anécdota hasta que un día cuando salía del trabajo me encontré con un individuo que encajaba perfectamente con el descrito por mi amigo. No le di importancia hasta que me lo encontré varias veces más. En alguna de ellas llevaba un bolso para material fotográfico profesional. Lo comenté con mi amigo y me instigó a que le siguiera. Me picaba la curiosidad y una tarde le seguí hasta su domicilio. Vi cómo subía a un portal y tras unos segundos se encendía una luz en el segundo piso. Me iba a acercar para ver si ponía algún nombre en el telefonillo automático, pero vi que dos hombres se dirigían al portal. Disimulé un poco y cuando se metieron dentro miré los nombres. Ponía “J.C Cuadrado”. De repente varios cristales rotos cayeron de la ventana y el sospechoso cayó después retorciéndose el pie derecho. Salió corriendo atropellándome. Me entregó un pendrive repitiendo la frase “corre por tu vida”, y salió del lugar escopetado. Escuché ruidos en la ventana y me escondí entre varios setos. Cuando se calmó el asunto conseguí reunir el valor suficiente para salir del lugar.

Pensaba que me había librado de morir en extrañas circunstancias hasta que vi el contenido del pendrive. Me quedó muy claro que había que compartirlo. Os dejo el enlace.(enlace roto)

RC: Cadena parte 2. Cloacas (2018)

Estás a salvo, has entrado en las cloacas.

Si estáis leyendo este comunicado aseguraos de tener protegida la «ip» desde donde os conectáis a internet. Vuestro ordenador no corre ningún peligro, no quiero que penséis que vais a ser infectados o controlados por troyanos, ni mierdas de esas. Corréis peligro de muerte. Tengo evidencias de asesinatos y desapariciones por no ser cautos. No os va a salvar un pedazo de cinta aislante en vuestra webcam, tenéis que aseguraros de no ser visibles.

Como ya sabéis existen muchas herramientas para monitorizar alertas y hacer búsquedas sofisticadas de todo lo que se publica en internet, ya sea en páginas, redes sociales, blogs, etc. Si no teníais ni idea de esta posibilidad no veo salvación en vosotros.

Hace unos meses conseguí unas fotos de un suceso extraño sucedido en España, en concreto en la comunidad autónoma de La Rioja. Me descargué unas fotos de un mensaje impreso en el chasis de un automóvil. En la siguiente búsqueda habían desaparecido. El chico que las publicó junto con su mujer y varias personas, también relacionadas con la noticia, se encuentran en paradero desconocido. Nadie sabe nada y existen cuatro denuncias en dependencias de la guardia civil.

El hecho de no poder comunicarme con ellos me intrigó de tal manera que me puse a investigar el código. En la subred, las entrañas de internet como a mí me gusta llamarlo, contacté con un potente programador. Le expliqué mi problema y se dispuso gustoso a ayudarme. Me proporcionó un software de reconocimiento de imágenes muy sofisticado con el que poder analizar las fotos en busca de patrones, rostros y otros detalles difíciles de ver a simple vista. Lo llamó, Leonardo, en un alarde de originalidad. Gracias a este software he descubierto, en las fotos, un código binario impreso que a su vez contiene más código. El software ha llegado a encontrar cincuenta capas de información en cada dígito. La pareja que lo descubrió eran expertos en calidad de fotografía y las imágenes eran enormes. Me expuse mucho descargándolas pero ahora veo que ha merecido la pena.

Veo claro que se trata de una nueva fuente de energía generada por biomáquinas, pero no he descubierto quién lo ha mandado ni, por su puesto, de dónde proviene. Parece tecnología muy avanzada. Algo que puede ser codiciado por grandes fortunas. Hay que andar con mucho cuidado. Si una cosa tengo clara es que lo compartiré con todo el mundo.

Por cierto, me llaman Racu, el vigilante de las cloacas, que al igual que en las playas, se encuentran todas las miserias de la gente.  Si no te lo crees todavía, déjame que te diga, que hay demasiada mierda.

Os seguiré informando. Difundid todo lo que encontréis en las cloacas. Aquí os dejo el mensaje original.

RC: Cadena parte 1. Origen (2018)

Me llamo Iker Gauss y soy ingeniero de telecomunicaciones. Hace dos meses me ocurrió algo que no puedo explicar, pero sí puedo narrar y dejo a las futuras generaciones la decisión de tomar en serio el relato o mandarnos al olvido. Estoy acostumbrado a crear entradas en blogs especializados y ciertas revistas del sector, pero este suceso es difícil de catalogar. Me están llamando loco antes de empezar.

Todo ocurrió en La Rioja esta Semana Santa. Mi mujer y dos amigas se fueron, la víspera de resurrección, a pasar el día a la famosa calle Laurel de Logroño. A la vuelta pasaron por Nájera para disfrutar, de la bonita tarde que, por sorpresa, se pudo aprovechar ese día. Llegaron a casa bastante más tarde de lo que yo pensaba, pero había visto fotos de la jornada y sintiendo que se lo estaban pasando muy bien no le di importancia. Consultando una de las más utilizadas redes sociales descubrí alguna otra foto del evento ocioso.

Cuando me iba a retirar a dormir aparecieron muy alteradas. Era ya media noche. Estaban en estado de shock ante lo que habían presenciado. Después de un rato tranquilizándolas me contaron lo sucedido. En su trayecto de vuelta a casa, en las afueras de Haro, decidieron venir por una carretera comarcal menos transitada que la principal. Obviamente sabía el porqué, ya que las fotos compartidas lo revelaban, pero no era lo importante en ese momento. En la carretera mientras cantaban un famoso sencillo que sonaba en la radio perdieron el control del coche. Dudaban sobre lo que pasó ya que no se salieron de la carretera, sino que el coche se apagó y pudieron frenarlo. El contacto no funcionaba y la radio tampoco. El extraño suceso les dejó confundidas unos segundos antes de que algo cayera sobre el techo y rodara por el parabrisas. Quedó tirado en medio de la carretera delante del morro. Parecía tener forma esférica. Mi mujer y sus dos amigas salieron a ver que era, asustadas y nerviosas. El artefacto después de soltar varios chispazos se elevó. Era un ojo mecánico, redondo, de unos veinte centímetros de diámetro. Se apreciaba perfectamente el iris, la pupila y el cristalino. Empezó a vibrar lanzando rayos de hacia adelante que quemaban. Las tres se lanzaron a un lado evitando esos millones de agujas luminosas que sentían penetrar en su piel. En pocos segundos el ojo mecánico estalló dejando únicamente partículas minúsculas de metal.

Mientras asimilaba lo que me estaban contando me asaltaron muchas dudas. A ninguna de ellas se les ocurrió hacer una foto. Cuando pregunté casi me lanzan a la cabeza los móviles fritos, por algún tipo de onda electromagnética, pensé. Según me dijeron el coche empezó a funcionar al reventar la esfera. Salí a ver el coche y vi el bollo del impacto en el techo. Sintonicé varias radios para saber si había ocurrido algo parecido, pero no hubo ninguna noticia. Decidimos intentar dormir y descansar olvidando el altercado. Nos costaría mucho borrar esa noche de nuestras mentes. La Semana Santa estaba siendo mucho más seca de lo que se preveía y continuamos con la fiesta tomando la cautela de llegar con luz solar a casa.

Todo hubiera acabado en ese momento si no fuera por la marca que todavía prevalecía. Las pesadillas impedían dormir a mi mujer y a sus dos amigas. Por supuesto si ella no dormía yo a duras penas lo conseguía. Sin embargo, estas pesadillas desaparecieron un día en cuestión, el día que limpiamos el coche. Un fin de semana nos dispusimos a darle un repaso a la carrocería armados con mangueras, jabón y esponjas, cuando no dimos cuenta de que el agua dejaba ver un sistema binario impreso en la chapa y el cristal del automóvil. Esta vez si que sacamos fotos por todos los lados. Daba la impresión de que el agua, vital para la vida, nos mandara un mensaje.

Todavía estoy intentando descifrar que pone y he decidido compartirlo con todos en el siguiente enlace.

A cerca de mí

Bienvenidos a mi página.

En ella encontraréis mis trabajos literarios. Mediante historias fantásticas y cautivadoras espero llegar como mínimo a entreteneros. La idea es que disfrutéis leyendo lo mismo que yo he gozado escribiendo. Intento huir del aburrimiento por lo que si os cuento algo lo voy a hacer de manera divertida y amena.

Nací en 1973 en San Sebastián, Guipúzcoa. Siempre estuve rodeado de libros sobre ciencia ficción heredados de mi padre. Como cinceles sobre arcilla la cultura musical, cinematográfica y televisiva de los años ochenta y noventa fueron marcando mis gustos, martilleados por la prosa de autores literarios de todos los géneros.

Cuando estaba a punto de entregar el proyecto de fin de carrera tuve que parar, escribir un guion para un cortometraje y continuar después con la preparación de la defensa. A partir de esa revelación nada ni nadie pudo parar la necesidad de contar mis propias historias e intentar mejorar mi técnica.

Esta nueva pasión me introdujo en el mundo de la animación 3D. Por causas laborales me especialicé en la dirección técnica dejando la parte artística en un segundo plano. Numerosos relatos se me amontonaban en la nube hasta que en 2016 decidí descargar los nubarrones.

Actualmente compagino el trabajo como profesor de formación profesional con la escritura. Mi primer libro es el comienzo de una saga denominada «El tesoro de Nita», en la que un mundo oscuro y fascinante es revelado a una niña de 11 años. En mis trabajos se incluyen historias de distintos géneros.

Me gusta el cine, las series, la lectura y la escritura, entre otras cosas. Me vuelven loco las historias con mucho ritmo, trepidantes.

Mi única pretensión es haceros pasar un buen rato.

Todos mis libros los podéis encontrar en Amazon. Desde mediados del 2017 pertenezco a un grupo de escritores independientes de fantasía denominado Circulo de fantasía con el que colaboro en distintas actividades y con los que he publicado varias antologías.

Un abrazo.